martes, 7 de febrero de 2012

Tres magnicidios de nuestra historia Republicana

TRES MAGNICIDIOS DE NUESTRA HISTORIA REPUBLICANA


Al comenzar, es preciso hacer un ejercicio de semántica y establecer las diferencias de denominación que les da la historia a algunos casos en que se le ha dado muerte a Presidentes dominicanos.

Cuatro palabras saltan a la vista, la primera, la más usual, es la de ajusticiamiento, que se usa mayormente al referirse a la muerte del Generalísimo Doctor Rafael Leónidas Trujillo Molina, de donde se desprende que la historia considera que se le hizo justicia.

La otra palabra es la de muerte, mas neutral y objetiva que la anterior, se limita a mencionar el desenlace de un estado de cosas o de una cadena de acontecimientos. Es un término mas bien ligado a la ciencia de la biología y la anatomía humana.

La tercera es la de asesinato, suena cruel, pero es una acepción que cae dentro de los tecnicismos legales y de la administración de justicia, al referirse al crimen de homicidio agravado, donde hubo una planificación, un animus necandi o designio de producir el mal.

Pero, la palabra mas apegada a la razón y por ende menos apasionada para signar un acontecimiento tal como la muerte planificada de un Mandatario, es la de magnicidio, por la investidura que ocupaba la persona fallecida.

Algunos Presidentes dominicanos han sido bajados del solio Presidencial para ser subidos al cadalso. Otros fueron depuestos y mandados al exilio, otros huyeron a un exilio dorado, como Buenaventura Báez, para volver, en su momento, a la silla de alfileres, casi ninguno ha sido renunciante, salvo Negro Trujillo, a petición de su hermano querido Rafael Leónidas, el 3 de agosto de 1960, para que Joaquín Balaguer, que era el Vice, asumiera, mientras que Antonio Guzmán se suicido cuarenta y tres días antes de entregar.

Además hemos tenido cuatro Presidentes extranjeros, entre ellos un haitiano, todos en el Siglo XIX, que son: Manuel Jimenes González, nacido en Cuba en 1808, José Antonio Salcedo, Pepillo, nacido en Madrid en 1816, Afred Deetjen Merecette, haitiano, nacido en 1830 y Ramón Báez Machado, nacido en Mayagüez, Puerto Rico.

El año de 1857, llamado el año de las revoluciones, parió también la Constitución de Moca, una de las mejores que hemos tenido, dentro de un quítate tu para ponerme yo, donde, en solo dieciocho meses, entre 1863 y 1865 tuvimos seis Presidentes de la República, que son, José Antonio Salcedo, Gaspar Polanco, Benigno Filomeno de Rojas, Pedro Antonio Pimentel, José María Cabral y Pedro Guillermo.

En esta galería histórica, sobresalen tres magnicidios, los tres encabezaban, con sus tientos y diferencias, regímenes militares. Cada uno con sus características y con diferente duración en el poder.

El primero de ellos es el del General Ulises Hereaux Lebert, apodado El Pacificador, acaecido en Moca, Provincia Ulises Francisco Espaillat, el 26 de julio de 1899, en una pulpería o colmado, donde el Presidente entró a buscar la muerte que hace mas de un año buscaba, hallándola a manos de Jacobo de Lara, Horacio Vásquez y un grupo de jóvenes mas.

En Apuntes Inéditos de Nicanor Jiménez, de reciente publicación, el autor cita en las páginas 35 y 36, que, En el año de 1896 o 1897, visito el Presidente de la República, Ulises Hereaux, a Santiago y algunos días después convoco para una reunión de comerciantes, personas notables y autoridades de la ciudad.

Después de saludar al pueblo y felicitarlo por la paz Octaviana que disfrutaba el país, hablo de la prosperidad y después de algunas consideraciones, dijo, ¨Señores, don Isaías Franco y otras personas me han aconsejado que renuncie a la Presidencia de la República, cosa que yo no puedo hacer. No puedo irme a los Estados Unidos porque allí hay vagones que dicen perros y negros no entran aquí, ni puedo irme a Puerto Rico porque dicen que soy muy feo. No puedo establecer una casa de comercio porque me cogerian de mojiganga¨

Siguió diciendo, ¨ La República está en una condición que solamente la entiendo yo. Ustedes saben que para poner una paila en el fogón se necesitan tres piedras. Los americanos ya tienen a Cuba y a Puerto Rico y necesitan a Santo Domingo. Quince años después de mí muerte vendrán los americanos”.

Además, “Yo tengo que morir como Presidente de la República, con las botas puestas y las espuelas caladas. Yo dejaré la Presidencia cuando me den cuatro balazos en el pecho, porque yo tengo que morir matado.” Lo de los quince años, decimos nosotros, se cumplió, además de los balazos en el pecho.

Lilis, al igual que Trujillo treintiun años después, también usaba sombrero bicornio, era General, aunque sin formación militar académica como Trujillo, sino surgido de los decretos de cuartelazo y montonera, al igual que Ramón Cáceres.

El segundo magnicidio de esta galería ocurrió en Guibia, en Santo Domingo el 9 de noviembre de 1911. Ramón Cáceres, había nacido en Estancia Nueva, Moca, el 15 de diciembre de 1866, su padre era baecista y Ramón era buen jinete y certero tirador. Era primo de Horacio Vásquez Lajara y orquesto la conjura contra Lilis, rematándolo luego de caer herido por Jacobito de Lara.

Ramón Cáceres fue Ministro de Guerra y Marina del gobierno de Horacio Vásquez, Gobernador del Cibao y Vicepresidente de la República durante el gobierno dictatorial de Carlos Morales Languasco, de 1903 a 1905. Asumiendo la Presidencia en 1906.

Los tres rasgos fundamentales de su gobierno son, como una trilogía del mal, la corrupción administrativa, la persecución política con la llamada Guardia de Mon y la política económica entreguista y de palos a ciegas, al firmar la Convención Dominico Americana de 1907, germen de la Ocupación Militar Norteamericana de 1916.

En los Apuntes Inéditos de Nicanor Jiménez, anteriormente citados, dice en la página 119, que ¨ Durante el Gobierno del General Ramón Cáceres era Ministro de Hacienda Don Federico Velásquez Hernández. En esa época era Administrador de Hacienda en Santiago, Don Abelardo Viñas¨

¨En una oportunidad vino el Ministro Velásquez a residenciar las oficinas y la administración de Hacienda tenia un déficit enorme. Velásquez, que no tenía componendas, exigió la deuda defraudada y Don Abelardo Viñas tuvo que deshacerse de varias propiedades para cubrir el deficit´, Concluye la cita.

Del tercer magnicidio, hay poco que decir luego de que tantos han dicho y siguen diciendo tanto. Seria llover sobre mojado. Zacarías de la Cruz, su chofer, se llevó, en un ejercicio de fanática lealtad, su historia y su verdad al sepulcro.

Rafael Leónidas Trujillo Molina, no ocupaba cargo público alguno al momento de su muerte, tenía el rango de Generalísimo y era el poder detrás del trono. Andaba apenas con su chofer de confianza, el Capitán Zacarías de la Cruz. El Coronel Luís José León Estévez, esposo de Angelita Trujillo, le sugirió en una ocasión que un jeep Willys, del Cuerpo de Ayudantes debería acompañarlo como escolta, a lo que Trujillo contestó que el día que el no pudiera andar solo en su Patria prefería estar muerto.

De este ultimo magnicidio, ajusticiamiento, muerte o asesinato, corresponde, en justicia, hacer dos señalamientos. El primero es el hecho de que todos los demás dictadores y tiranos que poblaron, como fichas de un ajedrez maldito, el tablero de nuestra América, eran entreguistas y genuflexos ante la potencia que los aupara y apoyara.

Trujillo es la excepción. Trujillo no firmó jamás ni un solo empréstito, acuerdo, contrato o convención vergonzosa ni asfixiante para la economía y la soberanía nacionales. Acúsenlo de otra cosa.

El segundo aspecto, acaso más grave, es que todos, tal vez con una que otra excepción para justificar la regla, todos los implicados y ejecutores del magnicidio del treinta de mayo de 1961,libaron buenos vinos en los bacanales, amasaron fortunas, oropeles, rangos, sinecuras, prebendas y canonjías medrando bajo la sombra del sátrapa que acababan de decapitar. Los que no eran sus compadres, eran sus ahijados.













TRUJILLO CITY

En la Colección, ¨La República Dominicana, Origen y Destino del pueblo Cristiano mas antiguo de América”, publicada bajo la supervisión de Ramón Marrero Aristy, quien fuera Secretario de Estado de Trabajo y publicado por la Editora del Caribe, con motivo de la Feria de la Paz y Confraternidad del Mundo Libre, en sus páginas 201 y siguientes se encuentra la narración del proceso de cambio de nombre a la ciudad de Santo Domingo por Ciudad Trujillo. Marrero Aristy fue Ministro de Trabajo del régimen, Diputado gomígrafo por El Seybo, Azua y Santo Domingo, designado por Trujillo, y fue encontrado muerto en extrañas circunstancias en la Carretera de Constanza en un aparente accidente de transito con un camión rojo.

La propuesta escrita y motivada fue hecha ardorosamente por el Señor Mario Fermín Cabral, quien el 11 de mayo de 1932 inscribió oficialmente el Partido Dominicano, en su calidad de Presidente de la Junta Directiva y al General Rafael L. Trujillo como Director, y además quien fuera Senador del Partido Dominicano y Presidente del Ayuntamiento del Distrito, y Gobernador de Santiago de los Caballeros, entre otras funciones.

Otro de sus méritos que lo adornan es el hecho de encargarse de colectar los fondos necesarios para la construcción en Santiago del Monumento a la Paz de Trujillo, hoy monumento a los Héroes de la Restauración, aunque alberga y honra actualmente a casi toda la Nación dominicana, desde periodistas, artistas, peloteros y hasta al famoso Róbala gallina de los Lechones pepineros.

El señor Cabral es el padre del Poeta Nacional Manuel del Cabral, autor de “Compadre Mon”, abuelo de Doña Peggy Cabral Viuda Peña y tío abuelo del poeta santiaguero Cabral de la Torre, de apasionado y encendido estro.

Siendo Senador por Santiago de los Caballeros, en un mitin celebrado en el local de la Sociedad Amantes de la Luz, el 12 de julio de 1935, pidió el cambio de nombre a la ciudad Capital, como una forma de reconocer los trabajos de reconstrucción de la misma luego del paso del Ciclón San Zenón, el 3 de Septiembre de 1930.Trujillo tenía apenas cuatro meses en el Gobierno.

La propuesta de Mario Fermín Cabral suscitó manifestaciones de adhesión en todo el país por lo que el Generalísimo Rafael Leonidas Trujillo Molina le dirigió una carta al Senador donde desaprobaba la iniciativa en estos términos , “He seguido con cuidadoso interés el movimiento de opinión que ha suscitado en la República la idea lanzada por Usted en la hidalga ciudad de Santiago de los Caballeros al sugerir que mi nombre sea perpetuado asignándoselo por medio de una ley a esta insigne Ciudad de Santo Domingo.”

Y así sucesivamente Trujillo exponía en la carta, acaso redactada por Joaquín Balaguer o quien sabe si por Rafael- Fello- Vidal Torres, exponiendo los motivos de dejar sin efecto la intención de Fermín Cabral y sus áulicos del cambio de nombre.

“Ruego pues, a Usted, sigue diciendo Trujillo, y a mis demás amigos de ambas Cámaras, no iniciar ningún proyecto de ley cuyo objeto sea cambiar o alterar el nombre con que aparece consagrada en la tradición y en la historia, la Ciudad de Santo Domingo”.

Pero esa inspiración no iba a ser abandonada. En Diciembre de ese mismo año, el Vicepresidente Jacinto B. Peynado, en ejercicio del Poder Ejecutivo por Trujillo encontrarse de viaje, apoyó en carta pública la idea. Asimismo el Consejo Administrativo del Distrito Nacional se adhirió a la propuesta.

El 9 de enero de 1936 aprobó el Congreso Nacional la ley que otorgaba a la Capital dominicana su nuevo nombre, siendo promulgada el día 11 por el Poder Ejecutivo. El cambio de nombre permaneció hasta junio de 1961, ya decapitado el régimen de Trujillo.

































TRUJILLO DETRAS DE LA OREJA

En esta entrega, vamos a transcribir íntegramente y sin opinión personal, un texto publicado en fecha desconocida por un periódico de la ciudad de Miami, titulado: “TRUJILLO NO MURIO ASESINADO EN 1961, SINO DE MUERTE NATURAL EN ESPAÑA EN EL 1991”, bajo la firma de Jean Jirá/Fantastical, Paris. Dice así:

“Documentos confidenciales en poder de los herederos del dictador dominicano Rafael Leonidas Trujillo Molina, revelan que este no murió como creen la mayoría de los dominicanos, víctima de un complot en la carretera que conduce a San Cristóbal, sino que se trató de un montaje para ocultar al país, la salida de éste al exterior producto de negociaciones con las autoridades norteamericanas.

Los documentos pertenecientes a la familia Trujillo estaban en poder del fenecido Ramfis, hijo mayor del dictador dominicano y quien murió víctima de un accidente automovilístico ocurrido en París, en la actualidad los mismos reposan en una caja fuerte de la que solo tiene acceso Ramses, uno de los hijos de Ramfis.

Según datos filtrados por Ramses a uno de sus amigos de la universidad, su abuelo fue convencido por el gobierno norteamericano para que abandonara el poder en vista del desgaste de la dictadura que encabezó por mas de 30 años, y para evitar que grupos de exiliados apoyados por el régimen comunista de Fidel Castro capitalizaran el descontento popular y tomaran el poder.

La “verdad” histórica acerca del ajusticiamiento del tirano dista mucho de la realidad; portando una nueva identidad que incluía una sofisticada cirugía plástica que le cambió drásticamente su físico y cara, y con la nada despreciable suma de 700 millones de dólares Trujillo se estableció en España, donde era visitado en secreto por sus hijos y esposa, así como por el doctor Joaquín Balaguer.

El deceso de Manuel Jiménez, que fue la nueva identidad dada al hombre fuerte puesto por los norteamericanos al frente del Ejército dominicano luego de la intervención que culminó en el 1929, se produjo en realidad en 1990 a la edad de 99 años. A los servicios fúnebres oficiados en el mayor secreto solo asistieron cuatro personas.

Según Ramses Trujillo, para simular la muerte de su abuelo se procedió a usar como doble a Wenceslao Tejada, un agricultor nativo de Villa de los Almácigos, de la línea noroeste, quien tenía un parecido extraordinario con el “Jefe”. La similitud era tal que en ocasiones se le utilizó para hacerlo pasar por Trujillo cuando habían rumores acerca de complots contra el tirano; vistiéndolo con su uniforme y desplazándolo en el vehículo de éste por las rutas consideradas peligrosas, mientras que el tirano viajaba de incógnito en otro carro.

Tejeda se encontraba en poder de Johnny Abbes García, Jefe del Servicio de Inteligencia Militar (SIM), a la espera de la ejecución del plan, que aunque se realizó la noche del 30 de mayo de 1961, se estaba planificando desde hacía mas de un año.

Los participantes en el complot para matar a Trujillo también fueron engañados por enlaces militares quienes tenían la misión de hacerles creer que el hombre que se dirigía esa noche a San Cristóbal, era el Jefe, cuando en realidad no fue así. La perfección del plan fue tal que todos los héroes murieron creyendo que habían asesinado al sanguinario gobernante.

La ejecución del complot se aceleró a raíz de los atentados de las fuerzas trujillistas contra el Presidente de Costa Rica, José Figueres , el cual fue frustrado en mayo de 1957, también por la muerte del Presidente de Guatemala Carlos Castillo Armas , el 27 de julio del mismo año, por órdenes del dictador. Con financiamiento del tirano dominicano se montó otro atentado contra Rómulo Betancourt, Presidente de Venezuela quien sobrevivió milagrosamente cuando su vehículo fue impactado por un carro bomba. Todas estas acciones determinaron que para los Estados Unidos no fuera supuestamente conveniente su permanencia al frente del gobierno dominicano.

Pero sin dudas el hecho que marcó la salida del poder de Trujillo, fue el secuestro del profesor universitario Jesús de Galíndez, ocurrido el 12 de marzo de 1956, orquestado por espías dominicanos en la ciudad de Nueva York, el plagio fue investigado por el FBI tras determinarse responsabilidades, se le hizo saber al perínclito de San Cristóbal que debía abandonar el poder o sufrir las consecuencias.

Las presiones y negociaciones en las que no solo participaron funcionarios norteamericanos sino, españoles y franceses, se prolongaron por cuatro años, ya que el dictador ponía condiciones incumplibles; hasta que finalmente se hizo el montaje de lo que sería su ajusticiamiento; detalle tras detalle todo estuvo meticulosamente planeado, tan bien planeado que fue engañada hasta la misma historia.

Después de ejecutado el plan, Trujillo vivió la mayor parte del tiempo en España y Brasil, países en los cuales aun conservan sus herederos decenas de empresas con capitales que sobrepasan los mil millones de dólares.

Tejada, el campesino usado como doble en el presunto ajusticiamiento, nunca pensó que cuando le pusieron uno de los uniformes de Trujillo y se le maquilló, se dirigía a un encuentro con la muerte, para que el tirano siguiera viviendo”.





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